viviendas vpo can cantó (concurso)

2007 ibiza
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concurso para viviendas en can cantó

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Visitando el lugar, en la zona de Can Cantó, más allá del límite que crea la avenida de la Pau, uno se siente en tierra de nadie, donde se encuentran la ciudad y el campo. La ciudad se está imponiendo. Ya hay mucha construcción consolidada, las infraestructuras de urbanización mayoritariamente ejecutadas, equipamientos en funcionamiento… pero todavía se pueden encontrar muros de piedra seca en los terrenos todavía sin edificar, algún aljibe, olivos abandonados entre arbustos mediterráneos en parcelas agrícolas ya sin trabajar.

El edificio que proponemos busca la relación con este emplazamiento en descomposición, una contextualización no tan formal como abstracta; y material, con un contexto más simbólico y de estrategia a reivindicar. El conjunto de viviendas es una búsqueda de la compacidad muy ligada a la construcción ancestral de la vivienda en Ibiza, desde la densidad dentro del recinto amurallado de Dalt Vila, hasta la aglomeración volumétrica que configuran las pequeñas propiedades de la Ibiza rural, tan estudiadas por Edwin Broner, Raoul Housmann o Josep Lluís Sert.

La arquitectura popular respondía en su morfología a una climatología adversa como es la de Ibiza: humedad altísima y mucha radiación solar, altas temperaturas. En este sentido cabe recuperar las características que definen esta arquitectura popular por sus capacidades bioclimáticas desde su forma: la ordenación volumétrica densa pero “triturada” para obtener estos espacios intersticiales protegidos y a la sombra (patios, porches…) que permiten ambientes frescos en verano; los colores reflectantes; las aberturas más bien pequeñas y protegidas del impacto directo del sol…

1. Pensamos que el edificio debe estar anclado a tierra, a nivel constructivo pero también abstracto. Por lo tanto, es un edificio con una edificabilidad densa en planta baja, que se va aligerando en altura, hasta los elementos más ligeros como porches o chimeneas, como un olivo, con un tronco musculoso y unas hojas pequeñas.

2. El edificio se organiza perimetralmente como una manzana cerrada, formalmente fragmentada. Se accede a las viviendas por todo el perímetro y por el interior, al que se accede por un porche en la esquina. Este interior, por su configuración volumétrica se convierte en un patio de vecinos, un espacio amplio, de asoleo y de relación entre ellos desde las respectivas terrazas. De esta forma se reduce sustancialmente la superficie construida, al no haber prácticamente circulaciones comunes abiertas.

3. Como los olivos, el edificio se retuerce creando una vibración en fachada, una fragmentación del plano virtual marcado por los límites de propiedad y alineación. De esta forma el edificio se presenta en pliegues, que le dan otra escala. El movimiento del sol hará el resto, con incidencias distintas en cada plano, dando expresividad a las fachadas.

4. El edificio se tuerce a partir de un sencillo juego geométrico que parte de un módulo rectangular de 3,5×4, que contiene los espacios de servicio de la casa (cocina y lavabo), al que se agregan los módulos «torcidos», los espacios servidos y diáfanos (habitaciones y sala) según la tipología.

5. A causa de los parámetros urbanísticos que define el plan parcial y por eficiencia constructiva, consideramos que el objetivo de la actuación debe ser la obtención de un híbrido de vivienda unifamiliar – bloque plurifamiliar, un espacio para la diversidad dentro la igualdad. Una intervención unitaria, de lectura clara, y a la vez una individualización de cada unidad vital. El cambio de escala obtenido con la torsión geométrica contribuye a esta percepción. Cada vivienda tiene un acceso propio desde la planta baja.

6. Cada vivienda tiene una terraza o jardín. Éste es un espacio completamente exterior pero protegido, cubierto por un toldo, que recupera el concepto de porche de la venta ibicenca, y funciona como un espacio de recreo al que se abre la vivienda y como filtro climático.

7. Las terrazas y jardines están dotados de una estructura ligera para la colocación de toldos o emparrados, que definirían un segundo nivel de volumetría, de gran ligereza, que vendrían a ser las hojas del olivo.

8. El conjunto está coronado por elementos de infraestructura necesarios, que teniendo en cuenta la baja altura del edificio tendrán un gran protagonismo. Hablamos de las chimeneas de evacuación de humos de la cocina y ventilación de baños. También, en menor medida, de los apoyos para antenas y paneles solares. Estos elementos se han colocado siguiendo el juego geométrico que define el edificio, y toman un aspecto escultórico de remate del edificio.

dirección: polígono 7-8 can cantó, ibiza
superficie construida: 1.000 m2

concurso: 2007

arquitectos: vora (con toni riba)
colaboradores: arnau boronat, thomas boerendonk
promotor: IMVISA, COAIB

imágenes: arnau boronat